Huertas de verano: recomendaciones técnicas para mejorar el rendimiento y cuidar el agua

Conocé pautas de manejo ante altas temperaturas, mayor insolación y estrés hídrico, claves para sostener la producción de hortalizas en la temporada estival.
Campo Sanjuanino08/02/2026San Juan y el campoSan Juan y el campo
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Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, las huertas familiares y pequeñas quintas entran en su etapa de mayor actividad productiva. El sol intenso y la escasez de lluvias favorecen el desarrollo de varios cultivos, pero también obligan a ajustar prácticas de manejo para evitar pérdidas.

Uno de los cultivos emblemáticos de la temporada es el tomate. El especialista indicó que, cuando el primer racimo comienza a desarrollarse hacia abajo, conviene eliminar las hojas inferiores.
Esta práctica no afecta la producción, ya que el fruto se nutre de la parte superior de la planta, y además mejora la ventilación, disminuyendo la propagación de enfermedades asociadas al amarillamiento de hojas.

Entre las especies más sembradas también se encuentran lechuga, acelga y rúcula, particularmente sensibles al calor. Para estos casos se recomienda el uso de media sombra que permita el paso parcial de luz, evitando quemaduras y pérdidas de calidad comercial.

Manejo del suelo y ahorro de agua

El incremento de la radiación solar en los últimos años generó mayores problemas de insolación en los cultivos. Frente a este escenario, una práctica clave es mantener el suelo cubierto con pasto seco u otro material orgánico.

La cobertura vegetal permite conservar humedad, reducir el consumo de agua y estabilizar la temperatura del suelo. Con este sistema, el riego día por medio suele resultar suficiente, evitando además los cambios bruscos térmicos entre el día y la noche que afectan el desarrollo radicular.

Otra estrategia recomendada es el uso de sombras naturales mediante asociaciones de cultivos. Por ejemplo, líneas de maíz separadas aproximadamente un metro pueden proteger verduras de hoja sembradas entre medio, aprovechando la sombra parcial de plantas más altas y resistentes.

En cambio, especies como zapallo, maíz o morrón no requieren este resguardo adicional, debido a su mayor tolerancia al sol directo.

De esta manera, el manejo adecuado de la cobertura, el riego y la protección solar se presenta como una herramienta clave para sostener la productividad hortícola durante el verano, optimizando recursos y mejorando la calidad de las cosechas.
 
 
 

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